lunes, 24 de diciembre de 2018

OBRAS





Llevamos en Albacete desde primeros de año con obras en prácticamente todas las calles de la ciudad, obras para la instalación de un colector de saneamiento de aguas, y ya de paso al estar todo “manga por hombro” se cambia el pavimento y se arreglan las calles en general. Como en todas las obras hasta que se acaban es un incordio, tanto para el peatón como para los vehículos.
Sin embargo, que gusto da ver después esas calles tan arregladas, siempre que no surjan problemas, como suele pasar en casi todas las obras y se tenga que volver a levantar de nuevo y lo que se suponía que estaría listo en tres o cuatro meses, nos metemos en 10 o incluso en más de un año, sin darnos cuenta.
Eso está pasando en Albacete, en una calle más o menos céntrica como es la calle Albarderos, en la acera de Villacerrada, allá por el mes de febrero, ya ha llovido desde entonces, se paralizaron las obras, pues en los arreglos se encontraron unas vasijas, dijo el Ayuntamiento que este incidente no iba a ser relevante y en unos días se reanudarían las obras. Ha pasado casi un año y todo el ayuntamiento por la obra, y sin embargo esta sigue paralizada y las susodichas vasijas no se sabe si tienen algún valor. Es más Patrimonio, que supongo que será el encargado de valorarlas, no saben si son del siglo XIX o XX, o son del “rastrillo” que ponen los domingos en la Plaza Mayor, el caso es que parte de la calle sigue tapada con esa especie de biombo, en fin un desastre.
El otro día como buen “jubilado experto en obras”, coincidí con un vecino del barrio y el hombre indignado decía que no había derecho que lleváramos casi un año con la calle en ese estado, que esto iba a ser como sacar a Franco del Valle de los Caídos, que ahora sale, que ahora no sale. En ese debate estábamos, cuando me dice: "Voy a ser  franco..." , me asusté claro y le dije: "No, por favor" y me fui.
 Y ahí siguen las tinajas enterradas, como Franco.






 quesoypp

martes, 20 de noviembre de 2018

POKEMITAS





          Llevo unos días viendo en la plaza donde vivo y en algún que otro parque, a grupos de personas de toda edad (niños no) reunidos con su correspondiente teléfono móvil, alguno incluso con dos. No tarde en percatarme que eran “Pokemitas” (yo les llamo asi) no confundir con los podemitas, ya que estos al ser de la “casta” se reunirán en chales, con piscina claro.
Estos jugadores me han traído recuerdos de hace años cuando mis hijos eran pequeños y veían por televisión los dibujos de Pokemon con esos colores tan estridentes y esos nombres casi impronunciables como Picachu, Rattata, Charizard, Charmander, etc…
Bueno pues creía que esto de los pokemon ya había pasado a las historia, como tantos otros juegos, sin embargo no es así, ya que hace bastante tiempo que está muy de moda.  
Este juego llego hace unos años a España, y cosiste en que el jugador se convierta en cazador de pokemons, debe capturar tantos como le sea posible. El GPS del móvil  le guiara por toda la ciudad hasta estos animales, después el jugador puede entrenar a estos que ha capturado e intentar que evolucionen. Más o menos en esto consiste el juego.
En mi infancia había otra clase de juegos, la taba, las canicas, las chapas, el clavo, o los cromos, esto último era lo mas parecido que veo a los pokemons, ya que te juntabas con otros coleccionistas para cambiar los que tuvieras repetidos.
 No me parece mal este entretenimiento “pokemita” ya que los chavales no están sentados horas y horas en el ordenador, si no que salen a la calle y por lo menos algo se mueven, aunque no creo que se relacionen en el amplio sentido de la palabra  con otros congéneres. Lo que no encuentro muy lógico es ver muy a menudo a gente de 30, 40, 50 incluso mas años cazando a estos animales en días y horarios en los que se supone que deberían estar trabajando.
Pues ya sabes cuándo te cruces con gente talludita  “amorrao” a la pantalla del móvil, seguramente no estén whatsapeando, si no que estarán ojo avizor a la caza, o incluso sean entrenadores de pokemons, casi nada.
Y tu sin saberlo.
                   



                                                                                                                            quesoypp

miércoles, 25 de julio de 2018

JUBILADO PLAYERO









Ya tenemos aquí las siempre esperadas vacaciones de verano, dos meses, Julio y Agosto, donde la inmensa mayoría nos tomaremos unos días de descanso. La playa, la montaña, o el muy socorrido pueblo, el que lo tenga, donde pasar unos buenos días de relax.
Este es mi primer verano como jubilado, llevo desde el 27 de junio en la playa, concretamente en Águilas (Murcia). Estaré disfrutando de este estupendo lugar hasta el día 30 de julio, y yo me pregunto ¿Yo estoy de vacaciones? No se como llamar ahora que soy nuevo en esto de estar jubilado, como llamarlo, ¿estoy de “jubiciones”?, se supone que ya no vengo a la playa a descansar, ¿de qué? me pregunto, en fin, a ver si en este mes de no se que, me aclaro de que estoy.
Un mes entero bajando a la playa, a la piscina, al chiringuito, paseos y helados, ya vendrá el invierno para quitarme esos kilos de más, que seguramente habré cogido, como es normal todos los veranos.
Es duro esto de la playa, el bajar a diario a la arena como los toreros, con tu sombrilla como espada, tu tumbona como capote y tu gorra como montera, sin olvidar las gafas de bucear, las chanclas, toalla, crema protectora, las palas y un largo etcétera de pequeñas cosas que no son necesarias, pero por si acaso.
Cuanto tengo que aprender del jubilado pata negra, ese jubilado curtido en mil batallas, el que baja a primerísima hora de la mañana, cuando aún ni siquiera está limpia la arena, y se encamina ufano a plantar su bandera en su trozo de playa. Con que habilidad monta en un momento la sombrilla, extiende las esterillas y coloca las sillas, eso sí, separadas convenientemente para que ningún intruso ose a invadir su espacio.
Y  este jubilado pata negra, después de todo este montaje, aún tendrá que hacer tiempo para que le abran la puerta de Mercadona o para poner la cartilla al día en su entidad bancaria.
Y es que, no es fácil alcanzar este nivel de jubilación.







                                                                                                                  quesoypp